Los gatos no tienen siete vidas di Anna Lavatelli
Levante la mano quien nunca ha tenido en su vida un momento de rabia o euforia, o de distracción. Ninguno, verdad? Por supuesto, porqué a todo ser humano le puede occurrir algo que lo vuelva tenso, deprimido, de muy mal humor. O al revés feliz hasta la locura.
Sì, se sabe que esto le pasa a los adultos igual que a los chicos. No, no se considera casi nunca que puede resultar muy peligroso. Dejarse llevar por su (mal) genio trae cualquier cantidad de problemas. Acabar con algo valioso, por ejemplo: un lindo vaso de cristal, una casaca nueva o (peor) una muy buena amistad.
Mas vale controlar nuestras emociones. Pero siempre nos damos cuenta después, cuando ya es demasiado tardes para volver atrás.
Entonces, que hacer? Si estàs con problemas, nunca es una buena idea buscar la salida mas comoda. Los errores nos persiguen hasta que ajustemos la cuenta.
Todo esto lo dice muy bien ‘Los gatos no tienen siete vidas’, un cuento agil, directo, hasta divertido, a pesar de sus matices de humor negro y de crudo réalismo.
El tema es sencillo. Los padres de Diego le han regañado por haberse portado mal con su hermanita menor. Pero la culpa era de Lily segun él, por tomar siempre sus palabras al pié de la letra. Cuando Diego le dijo de jugar a irse de compras, aquella tonta saliò a la calle con su cartera, su muñeca y sus tres añitos recièn cumplidos... Y ahora resulta que él tenia que vigilar? Es él el culpable? Pues no es justo!
Para descargar su mal humor, Diego va al campo que hay delante de su casa y lanza una piedra en una zanja. Dentro habia un gato al acecho. La piedra le cae encima y lo mata de un golpe.
Asì empieza el via crucis de Diego, tras descubrir que Lily se ha enterado de todo y (peor aun) que sin quererlo él mató al gato de Blanca, la chica mas linda y bondadosa del mundo, su mejor amiga, su amor secreto.
Mentir es lo primero que Diego piensa para salvarse. Engañar a Lily. Hacerse el desentendido con Blanca, cuando ella le cuente que su Romeo desapareció durante el fin de semana.
Poco a poco, Diego se darà cuenta que todas sus mentiras, sus silencios terminarán estrellandose contra la dura verdad. Entonces tendrá que cumplir con lo que hubiera tenido que hacer desde el principio: contarselo todo a Blanca, confesarle la pura verdad. Y pedirle perdon por haberla engañado. Diego sabe que no va a ser un perdon facil, que tendrà que ganarselo y que no llegará a breve...
‘Los gatos no tienen siete vidas’ subraya la responsabilidad de nuestras acciones humanas y pone en evidencia que a veces las consecuencias nos castigan mas de lo merecido. Sì, la vida talvéz es dura y a veces hasta cruél. Pero Diego, en su lucha interior entre la sinceridad y la mentira, aprende poco a poco a ser mas prudente, honesto y sincero, ya sea como hermano de Lily como amigo de Blanca.
“No hay mal que por bien no venga”, dice el refrán. Y a Diego, al final del cuento, se le vé mas maduro y responsable ya que ha aprendido de sus errores. Así que no se trata solamente de basarse en los viejos refranes: el valor de las personas, su sensibilidad humana, su capacidad de reflexionar, marcan la diferencia y propician resultados diferentes.
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